Martes 13
12/10/09 a 7:14pm por Rafael Prieto Zartha
Bitácora
“En martes ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”, reza el refrán que aprendí de niño y que da al segundo día de la semana una connotación negativa, asociada con la mala suerte.
La superstición se desprende de los romanos, que apodaron a ese día con el apelativo del dios Marte, la deidad mitológica de la guerra, símbolo de sangre, furia y violencia, como es el Planeta Rojo para algunos nigromantes.
Pero aún más tenebrosa para la tradición latinoamericana y española, en materia de agüeros, está la combinación del martes con el fatal número 13, percibido como un guarismo maldito, en varias culturas.
La Wikipedia dice: “el número trece desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio, ya que en la Última Cena, había doce apóstoles y el que murió, Jesucristo, fue el número 13. La Cábala (judía) enumera a 13 espíritus malignos. En el Apocalipsis, el capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. También una leyenda escandinava cuenta que en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el décimo tercer invitado. Y en el Tarot, este número hace referencia a la muerte”.
Para los hispanoamericanos el martes 13 es como el viernes 13 de los anglosajones, con Freddy Krueger y Jason Voorhees, los personajes de las películas de horror, incluidos.
Sin embargo, desafiando cualquier mal presagio, retando a los obstáculos, las hecatombes y las adversidades, este martes 13 de octubre, el congresista Luis Gutiérrez programó la presentación de los principios que guían el proyecto de ley de una reforma migratoria integral que legalice a los indocumentados.
Para ahuyentar los malos espíritus y exorcizar al demonio de la anti inmigración se organizó una vigilia, un acto de reflexión y recogimiento en pleno Capitolio para orar por la unidad familiar, que con justa razón “no puede esperar” más.
Ojalá que la actividad, impulsada por la organización Reforma Migratoria Pro América (RI4A), resulte signada por la buenaventura, porque la aprobación de una reforma migratoria amplia está de cuesta para arriba.
“No va a ser nada fácil”, me dijo con su lente imparcial María Peña, periodista de la agencia de noticias EFE, que en Washington, D.C., cubre el Congreso y el tema migratorio.
Para lograr que la ley pase se requiere la cifra mágica de 279: 218 votos en la Cámara de Representantes, 60 en el Senado, y la firma del presidente.
Hace meses, antes de que se diera la ríspida bronca por la reforma de salud, las fuerzas pro inmigrantes creían tener 187 votos demócratas y siete republicanos en la Cámara de Representantes. Además, tenían que agregar otros votos, considerados “posibles”: 34 demócratas y 30 republicanos.
En el Senado, los pro inmigrantes calculaban tener 46 votos, 42 demócratas y cuatro republicanos. Allí, para triunfar, el reto sería alcanzar adicionalmente siete votos demócratas, dos independientes y seis republicanos, que también se creían “probables”.
Tras este pasado verano áspero, de cabildos públicos, en los que los perdedores de noviembre mostraron gruñendo sus dientes amenazantes, las cuentas ya no pueden ser tan alegres para los partidarios de la legalización.
Los “hijos” del ex congresista republicano Tom Tancredo, coaligados en el Comité de Reforma de Inmigración (IRC), tienen 93 votos fijos que se oponen a legalización, entre los cuales hay seis de demócratas conservadores o perros azules.
De los 52 perros azules, que hay en la Cámara de Representantes, 26 respaldan el proyecto de ley HR 3308, que propone medidas restrictivas contra los inmigrantes.
Otros ocho demócratas descarriados, también apoyan la propuesta, entre ellos Ciro Rodríguez de Texas.
Por la causa pro inmigrante estarían en la Cámara fijos los votos de los miembros del Comité Congresional Hispano (CHC), los de los republicanos de la Conferencia Congresional Hispana (CHC), y los del Comité Congresional Progresista (CPC), que expresa una posición muy clara sobre inmigración en su sitio de internet. También se agregarían votos a favor de congresistas del Comité Congresional Negro (CBC), del Comité Congresional Asiático y del Pacífico (CAPAC) y de los legisladores que reconocen que el problema migratorio se debe resolver ya, de una forma sensata y tolerante.
Una visión bipartidista debería prevalecer el Senado para legalizar a los 12 millones de inmigrantes sin estatus y ordenar el caos existente.
“Creo que la base de apoyo para este tipo de legislación integral y con compasión es fuerte y más que alcanzable, y creo que los votos están ahí para pasarla”, indicó el congresista Gutiérrez en un comunicado.
Ahora, mi recomendación para los indocumentados es que respondan a los llamados de acción y se encomienden a San Judas Tadeo, el patrón de los casos difíciles y desesperados.
“Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que pueda recibir consuelo y socorro del cielo en todas mis tribulaciones y sufrimientos”, dice parte de la oración dedicada al santo de las causas perdidas e imposibles.
Con la colaboración de todos, Dios quiera que se dé el milagro.
Rafael Prieto Zartha es un periodista y columnista de origen colombiano radicado en Carolina del Norte
rprietoz@hotmail.com
Nota: Las opiniones expresadas son del autor, Rafael Prieto Zartha, y no representan las opiniones de Maribel Hastings o de America’s Voice

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